Colaboración con Wawancara

Hace un tiempo me escribió Antonio Montesinos, creador de la Revista Digital de entrevistas Wawancara para proponerme un juego: una entrevista a modo de análisis de imágenes. Doce imágenes de actualidad. Y este ha sido el resultado del juego.

030316-F-1698N-007Hace ya muchos abdominales de esta instantánea. Los líderes del mundo libre escuchan atentamente a El Hombre. Pausadamente y dibujándola con su dedo, El Hombre explica una hazaña personal. Habla en un impecable mexicano: Estábamos trabajando en ellou, yo me quité la camisa, agarré un palo y empecé a golpear el muro de Berlín hasta que conseguí tumbarlo. Y así fue como derroté al comunismo. Los líderes del mundo libre no entienden nada de lo que El Hombre dice, pero escuchan atentos. Ellos quieren petróleo y saben que a él con un poquito de ego le basta.

A vending machine, brought inland by a tsunami is seen in a abandoned rice field inside the exclusion zone at the coastal area near Minamisoma in Fukushima prefectureEn la película argentina Un cuento chino, una vaca se cae de la bodega de carga de un avión. Una caída libre desde no sé cuántos kilómetros de altura hasta llegar a tierra. Bueno, a tierra no; la vaca se estrella contra una pequeña barca que había en un lago. Subidos a la barca, dos enamorados. Alguna historia igualmente increíble ha debido suceder aquí también para que la máquina de Coca-Cola termine viviendo en medio del campo. Yo tengo mi versión de lo que ha pasado, pero imagino que no interesa a nadie, así que me la guardo. Otra explicación que podemos encontrar para esta extraña imagen es que se trata de la obra de un puto artista conceptual con gafas de pasta y problemas de autoestima que intenta explicarnos lo que ya sabemos: que el capitalismo llega a todos lados. Esperemos que no se trate de esto último.

Palestinian gunmen ride motorcycles as they drag  the body of a man, who was suspected of working for Israel, in Gaza CityNo es la violencia, es el mal gusto. ¿Había matado gente? ¿Estaba colaborando con el enemigo? Da igual. Da igual si era inocente o culpable de crímenes horribles. Nada justifica esta crucifixión en moto, esta horterada pública ante los ojos de todos. Ser hortera es la característica más marcada de la violencia. Es algo inherente a ella. Como las gafas en Woody Allen, la nariz en Rosi de Palma o el calor en el fuego. Mi madre me contó una vez que, durante el asalto de Tejero al Congreso, al ver por la tele a ese Guardia Civil con tricornio y bigote, dando gritos y disparos al aire, no sintió miedo, sino vergüenza. La vergüenza ajena que provocan los violentos, esos horteras.

Más de la colaboración con Wawancara, aquí.

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